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¿Qué hace a un buen líder?

El liderazgo viene en muchas formas y tamaños y, con frecuencia, de lugares inesperados. Cuando se habla de liderazgo empresarial, a menudo se hace la distinción entre una buena gestión y un buen liderazgo. Se cree que los gerentes son los encargados de los presupuestos, los organizadores, los controladores; mientras que los líderes son los carismáticos, visionarios con gran imagen, los que cambian toda la granja de hormigas.

 

Pero tal percepción por error nos conduce a una forma dual de ver algo que realmente debe ser evaluado en dos escalas diferentes. “Todo el mundo tiene un poco de cada uno de ellos", dice John Kotter, quien admite que a veces es culpable de usar esta dualidad en un esfuerzo de simplificar las cosas. "Es mucho mejor pensar en términos de medición de la gente en una escala de cero a diez para cada calidad".

El profesor de HBS, Joe Badaracco, concuerda en que el argumento del gerente tradicional, en comparación del argumento del líder tiende a desmejorar el valor de la gestión. "Hay mucha gente que se ve y actúa como gerentes, que tienen excelentes habilidades de gestión y que no hacen mucho ruido. Nadie está escribiendo historias de portada acerca de ellos. Pero después de haber estado en una organización por un período, las cosas han mejorado", observa Badaracco. "Ahora, ¿estos gerentes solo son eso porque no podemos compararlos con un gran líder? ¿O son líderes porque lograron hacer que debía hacerse?".

De acuerdo con el profesor Joe Badaracco, “si los líderes revelaran todas sus preocupaciones y dudas, las cotizaciones bursátiles se desplomarían, sus competidores estarían sobre ellos y los empleados abandonarían el barco”.

Algunos grandes gerentes luchan contra el cambio y fallan en ser grandes líderes, mientras que un gran líder puede fallar para crear un sentido de estabilidad en una organización y no estar a la altura como gerente. El profesor de HBS David Thomas señala que "cada vez más, las personas que son más efectivas, son aquellas que, esencialmente, son ambas cosas: gerentes y líderes".

La comunicación es la clave

“La comunicación es el verdadero trabajo en el liderazgo", comenta el profesor de HBS Nitin Nohria, quien documentó la importancia de la persuasión en su libro Más allá de la corriente: Redescubriendo la esencia de la gestión., Nohria cree que los líderes efectivos son maestros de los elementos clásicos de la retórica, como Aristóteles indicó hace siglos. "Se puede llegar a la gente a través de logotipos o lógica, apelando a su sentido de lo que es racional", explica. "Puedes apelar a sus emociones o puedes hacer un discurso basado en su sentido de valores o ética." Los grandes líderes, señala, "pasan la mayor parte de su tiempo comunicándose y saben cómo emplear los tres elementos retóricos de Aristóteles".

Nohria también afirma que los líderes son capaces de transformar su mensaje, por complejo que sea, en algo accesible para aquellos que no pueden compartir sus conocimientos o contexto. Joe Badaracco está de acuerdo, pues declara que "se necesita talento para simplificar ideas y decir cosas en pocas palabras".

Por supuesto, conocer a tu público también es esencial. "Los grandes comunicadores tienen una predilección por el posicionamiento", afirma John Kotter. "Ellos entienden a las personas que son su público objetivo y lo que pueden y no pueden oír. Ellos envían sus mensajes a través de una puerta abierta en lugar de tratar de empujarlos a través de una pared". Badaracco cree que parte de conocer a tu público, es la capacidad de escucharlo. "La comunicación no siempre puede seguir el modelo de arriba hacia abajo", dice. "Con la fluidez de la información en los negocios de hoy, los líderes tienen que ser oyentes magistrales, y necesitan ser capaces de recibir y enviar."

David Thomas insiste en la importancia de la "multimodalidad" en la comunicación. "Lo que dices es sólo el comienzo", afirma. "Tu comportamiento, acciones y decisiones también son formas de comunicación, y los líderes tienen que aprender a crear un mensaje sólido a través de todos estos puntos. Se ha dicho muchas veces, pero los líderes deben predicar con el ejemplo".

Para Rosabeth Moss Kanter, una pregunta clave es si la pasión personal de un líder coincide con sus aspiraciones. "Hay tantas salidas en falso, obstáculos inesperados y sorprendentes giros a lo largo de la ruta para el cambio. El trabajo diario a menudo drena la energía necesaria para el cambio", dice ella. "Los líderes deben saber elegir las causas que no abandonarán fácilmente, mantenerse comprometidos a pesar de los contratiempos y comunicar sus grandes ideas una y otra vez en cada encuentro."

Decir las crudas verdades

¿Qué sucede cuando los líderes deben comunicar noticias que son difíciles de enfrentar? Nitin Nohria reflexiona sobre la derrota devastadora de Winston Churchill en la batalla de los Dardanelos, que se tradujo en más de 100 mil bajas durante la Primera Guerra Mundial. "La campaña fue un fracaso total para el liderazgo militar británico", señala. "Cuando todo terminó, Churchill tomó la responsabilidad completa. Un revés como eso podría haber sido paralizante, pero pudo avanzar para llevar a su país a la victoria en la Segunda Guerra Mundial".

La lección, dice Nohria, “es que Churchill y otros grandes líderes son personas pragmáticas que pueden hacer frente a realidades difíciles, pero todavía tienen el optimismo y coraje para actuar; soportando contratiempos, manteniendo la capacidad de mostrar a otros el camino a seguir hacia adelante… eso es una verdadera prueba de liderazgo", afirma.

Jeff Bezos, fundador y CEO de Amazon.com, ha dicho que uno de los elementos clave para ser un buen líder empresarial, es la capacidad de decir las verdades. "Los líderes luchan con este problema todo el tiempo", explica David Thomas. "Desde el punto de vista del liderazgo, uno siempre quiere avanzar hacia decir las verdades más duras y ayudar a las personas a hacer frente a las realidades del cambio. Pero como gerente, tendemos a inclinarnos más a minimizar la complejidad de una situación, así que las cosas pueden funcionar sin problemas durante el tiempo que sea posible. A menudo es una cuestión de criterio".

La capacidad de armar ese criterio, a veces puede hacer o deshacer una empresa. Joe Badaracco señala que "si los líderes no pueden ser absolutamente abiertos con todo el mundo, tienen que enfrentarse a los problemas de sus empresas y, por supuesto, compartirlos con la alta dirección".

John Kotter subraya el potencial positivo de enfrentar los problemas directamente. "El liderazgo no significa huir de la realidad", argumenta. "A veces las verdades más duras sólo podrían desmoralizar a la empresa, pero en otras ocasiones, compartir dificultades pueden inspirar a la gente a tomar medidas que mejorarán la situación".

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